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¿Es relevante la conservación de la naturaleza?

La degradación ambiental del turismo "verde" Parte I de III

El tema central consiste en analizar el valor que entraña la conservación del entorno natural, desde los puntos de vista social, económico y ambiental, además de revisar los causales del desequilibrio ambiental.
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La degradación ambiental del turismo "verde" Parte I de III

Partamos de una premisa, que da entrada al tema central: El ecoturismo no es tal lo que se dice, y así como se establece en la práctica, más bien entraña riesgos de toda índole para el entorno natural, lo que, actualmente, ya no se puede obviar.

Por lo general, cuando un bien natural es difícil de obtener, es escaso o resulta estratégico, las sociedades le asignan un valor superlativo y, por tanto, el sentido común y la racionalidad, demandan protegerlo o utilizarlo de manera cuidadosa. Históricamente, esto ha ocurrido así con los metales y las piedras preciosas, con algunos minerales imprescindibles para la fabricación de artículos de interés público o incluso, alguna manifestación de lo natural (generalmente, si guarda un elemento utilitario).

Desconcertante actuar es el del hombre, que, cuando da por sentada la existencia de un bien natural (el suelo, el agua) no le cuesta conseguirlo (el aire) o tiene la percepción que este es abundante o barato (la energía, ciertos tipos de madera, algunas especies o grupos de fauna y flora silvestres, el agua de los mantos freáticos, la naturaleza misma) su conducta respecto del mismo, tiende a ser indiferente, poco cuidadosa o incluso abusiva. El comportamiento, tiende a ser aún más irracional, si los bienes son tan inasibles, que ni siquiera se piensa en ellos (la quietud Articulo 1 biodiversidad mexico MEXICO SOCIALdel campo, la estética del paisaje, el canto de las aves o la nieve de las montañas) o peor aún, los bienes son incluso controlados, agredidos y hasta eliminados si se contraponen a objetivos socioeconómicos, políticos o culturales, ya sea individuales o de grupo (la selva del Amazonas, el río Amarillo en China, las selvas de Madagascar, los cánidos, úrsidos o felinos depredadores en todo el mundo, o, en México, la biodiversidad de la península yucateca, el sistema lagunar de la cuenca de la ahora Ciudad de México, los pastos marinos en las costas turísticas, las masas de bosque tropical húmedo a lo largo del territorio nacional, entre otros).

Existen cientos de ejemplos del uso poco racional por parte del hombre, de los bienes naturales con que cuenta la naturaleza, en una conducta que da a entender que, desde que nos visualizamos como la especie “dominante”, o peor aún “superior” o “elegida” (con el permiso tácito de manipulación del entorno, que ello implica) decidimos que el planeta es nuestro y lo es ahora y por tanto, no importa lo que el resto de los seres vivos requieran o, por inaudito que parezca, no importa incluso lo que las generaciones próximas de humanos requerirán o sentirán, así sean nuestros propios hijos -en la escala temporal, ya ni hablar de nietos- en lo que podría entenderse como un proceso de descuento miope perenne cometido generación tras generación (entre más alejado en el tiempo esté un conflicto ante una elección por dos satisfactores, el sacrificio del satisfactor considerado como más valioso por el más inmediato, afecta menos). Esta actitud ha sido un común denominador en muchas sociedades; sin embargo, actualmente, con la población humana en continuo crecimiento y repartida por doquier, con una mentalidad ciertamente más individualista, este sacrificio de lo más valioso por lo inmediato, se lleva a cabo en todo lugar y momento, sin dar tiempo a la reacción, a la recuperación o la evaluación de las consecuencias de los cambios provocados por dichas decisiones (los cambios en el entorno se notan y se sienten en menos de una generación -el descuento ya no es tan fácilmente postergado-).

Esta conducta hacia el entorno natural, superficial e insensata, se demuestra al contraponer la realidad contra el discurso, en el ejemplo más mediático que tiene la humanidad acerca de su comportamiento irracional sobre el entorno: la liberación de CO2, el principal agente causante del calentamiento de la atmósfera y, por tanto, del cambio climático. Se habla y habla de reducir la liberación de gases de efecto invernadero; se gastan millones de dólares, tan solo en cumbres para tomar “acuerdos”, pero nada realmente relevante ocurre, salvo que, en los últimos 30 años, se ha liberado más de la mitad del CO2 que el hombre ha expulsado a la atmósfera desde la revolución industrial. Es decir, desde la Declaración de Río de Janeiro en 1992, en que podríamos decir que se dio el boom del discurso hacia la protección del ambiente, en que estamos “sensibilizados” después de tantas campañas en los medios, avisos de los científicos y millones de dólares dedicados a la educación ambiental, es cuando más gases de efecto invernadero hemos liberado. Lo que es más deprimente, es que no se vislumbra un cambio de estrategia, si tomamos como base, nuestras propias actitudes o, más grave por su impacto, si observamos las decisiones de nuestros políticos, que pareciera están inmersos en otra realidad (precisamente, viven en la burbuja egoísta y demencial de la popularidad por sobre la realidad, elaborada a partir de nuestros votos e impuestos)

Articulo 1 Metal estrategico EL ESPANOL

Una realidad en la que un tema de salud ambiental (y nuestra salud) es menos importante que las aseveraciones de un supuesto crecimiento económico o de un discursillo de soberanía nacional, que, sobra decir, además de ser absurdas, no importarán en absoluto, cuando la degradación ambiental nos rebase, sin fronteras, sin importar la cuenta del banco y sin que tengan mayor valor, las ideologías retrógradas.

Turismo ecológico (ecoturismo)

En general, la actividad turística asociada a ambientes naturales, gracias a más eficientes comunicaciones, a los avanzados medios de transporte (y a los combustibles fósiles) y al aumento de servicios y facilidades de hospedaje y alimentación, se convierte en una fuente cada vez más importante de generación de ingresos para quienes reciben turistas.

México, por ser uno de los países con mayor diversidad de especies de flora y fauna (biodiversidad), por su relieve montañoso, su posición geográfica privilegiada entre los trópicos y las zonas templadas del planeta, su enorme amplitud en litorales, además de su diversidad de ecosistemas y paisajes naturales, se constituye como un territorio sumamente atractivo para los visitantes, tanto locales como los provenientes del exterior.

Articulo 1 Paisaje conservado CRISTIAN SANCHEZ

El ecoturismo, que técnicamente, consiste en visitar áreas naturales sin perturbarlas, con el fin de disfrutar, apreciar y entender tanto sus atractivos naturales, como las manifestaciones culturales que allí puedan encontrarse y que tiene como consigna el causar el mínimo impacto al medio ambiente, crece en las preferencias de los visitantes y podría ser una fuente enorme y estratégica para este país, de generación de divisas.

Sin embargo, nuevamente desde la realidad, que va siempre por delante del discurso, casi nadie repara, ya sea por ignorancia, desidia, comodidad o por intereses creados, en las externalidades ambientales negativas y en los efectos sociales nada deseables, que la actividad ecoturística, mal concebida, mal planeada y peor ejecutada, ha significado para la naturaleza -y para las comunidades rurales, corresponsables de esta situación- en este país.

El objetivo no es satanizar o criticar al ecoturismo como actividad; de ninguna manera. No se critica el qué, sino el cómo. El qué, ha resultado tan positivo desde el punto de vista económico, que, a pesar de los graves errores cometidos, deja pingües ganancias en dinero, aunque repartidas de manera desigual (generalmente, enriquece a los de siempre y envilece a los de siempre, siendo responsables de esta situación, ambos). El cómo, ha sido generalmente tan mal pensado, tan ignorantemente entendido y tan vulgarmente ejecutado, que ha degradado a muchas sociedades y peor, a los entornos en que se desarrolla (a menos que guste de asolearse contaminando el agua, que le parezca correcto alejar a la fauna -y a otros visitantes- con algún “ritmo” que tal vez nunca escucharían si por ellos fuera, o a menos que no importe viajar en lancha sin seguridad y sin medidas de mitigación de daños al entorno o viendo cúmulos enormes de basura junto a los caimanes, o no quite el apetito el comer en un “restaurante” de dudosa higiene o consumiendo platillos no certificados de especies en riesgo de extinción, o ni siquiera importe ya el visitar una vereda con ambulantaje, basura, ruido y grafiti o en que en realidad no le afecte mucho el no dormir o no poder escuchar a las aves en la terraza, porque a sus vecinos de habitación o al dueño de las cabañas, no les importa su descanso ni que no pueda escuchar los sonidos de la naturaleza -por los que pagó-).

Articulo 1 deforestacion selvas CRISTIAN SANCHEZ

Si se planificara, pensara y actuara de manera ordenada y coordinada a todos los niveles (individuos, grupos, comunidades y administraciones públicas) el ecoturismo sería una actividad fabulosa y de gran valor.

Que provocaría, sin dudarlo, que los poblados asentados cerca o inmersos en un área turística, las manifestaciones arquitectónicas, medios de transporte, comunicaciones, y entorno natural, tuvieran características estéticas, de belleza y de servicios, de primer orden a nivel internacional. El problema en México, es que no se planifica (no se piensa estratégicamente antes de actuar) no se entienden los significados de los conceptos, no hay una visión colectiva de desarrollo (tanto a nivel local, como regional o nacional) y pareciera que nos encanta el “ahí se va” mientras deje dinero, así se devalué la belleza y potencial de un sitio.

Articulo 1 Ecoturismo NIRIK

En un siguiente artículo, se mostrarán ejemplos de turismo convencional asociados a espacios naturales. Ninguno está pensado como ecoturismo, aunque, se observará que, en la práctica, no hay muchas diferencias entre ambos, así como se aplican ambos. Finalmente, se analizará el llamado turismo “verde”, contrastando la definición contra lo que está ocurriendo en el mundo real, no el discurso.


Cristian Rene Sánchez M.

Conservacionista. Libre pensador. Para encajar siempre, tienes que ser deshonesto. Apartidista. No ataco mexicanos; ataco regímenes criminales.

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