La sociedad bien organizada es más fuerte que cualquier gobierno.

El poder de la ciudadanía.

Por Ale Leon
Es necesario asumir esa herencia de lucha y tomar conciencia de nuestra capacidad. Es urgente recuperar nuestra autoestima como individuos y como pueblo. Nada se nos ha dado, lo hemos conquistado.
| Opinión
El poder de la ciudadanía.

“No podemos cambiar el pasado y no podemos predecir el futuro, pero sí podemos arruinar el presente preocupándonos por ambos”.

Hoy en día ciudadanía” es mucho más que una construcción jurídica y se refiere, entre otras cosas, a la sensación personal de pertenencia, por ejemplo, al sentido de pertenencia a una comunidad que puedas moldear e influir directamente.

Una comunidad puede definirse a través de un código moral compartido, un conjunto de derechos y obligaciones, lealtad a una civilización común, a través de un sentido de identidad.

Cuándo somos parte de una comunidad, podemos influir, participar en su desarrollo y sobre todo contribuir a su bienestar, es decir, como una práctica al desempeñar un papel activo en nuestra sociedad.

Ser ciudadanos activos implica trabajar a través de la participación para mejorar la calidad de vida de todos los miembros de la comunidad.

Ciudadana democrática hace hincapié en la creencia de que la ciudadanía debe basarse en sus propios principios y valores democráticos como el pluralismo, el respeto de la dignidad humana y el imperio de la ley.

“La soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo el tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”

Art. 39 Carta Magna

Es URGENTE que los ciudadanos mexicanos tomemos conciencia de que la fuerza y el poder está en nosotros, que debemos asumir esta condición y responsabilizarnos de lo que ello significa para cada uno y para el País.

Debemos vencer el miedo y el sentimiento de impotencia que nos inmoviliza y que es el mayor obstáculo para avanzar.

Debemos confiar en las vías pacíficas e institucionales que hemos construido durante décadas de luchas sociales, si viajamos en el tiempo, la sociedad ha demostrado que cuando se une y actúa, cambia el rumbo de los acontecimientos; huelga de ferrocarrileros y médicos de los años 50’s, el movimiento estudiantil del ’68, las guerrillas de los años 70’s, las elecciones de 1998, 1997  y 2000, así como, la movilización social de 1994 en apoyo al EZLN, que detuvo el ataque del ejército. Estas son muestra de  las luchas de la sociedad mexicana que han modificado el rumbo.

Es necesario asumir esa herencia de  lucha  y tomar conciencia de nuestra capacidad.

Es urgente recuperar nuestra autoestima como individuos y como pueblo.

Nada se nos ha dado, lo hemos conquistado.                               

Los problemas que tenemos, suceden, PORQUE NOSOTROS LO PERMITIMOS, por nuestra apatía, desorganización e irresponsabilidad como mexicanos. Se detiene o resuelve a medias el problema que nos movilizó y nos dispersamos, URGE ORGANIZARNOS.

Creo en el poder de la ciudadanía y en cada uno de nosotros, sin embargo creo, que como ciudadanos debemos de jugar un rol más allá de votar en las elecciones, debemos también legitimar la toma de decisiones de nuestros representantes, así como su participación en los fines del ejercicio del poder, y para ello se necesita desarrollar una cultura política y jurídica que permee en nosotros los ciudadanos y con ello involucrarnos más en los asuntos públicos y no dejar que los mismos de siempre hagan de la política un negocio personal como lo hemos visto en todos estos años.

¿Te consideras un ciudadano activo?

La ciudadanía no es un estado del ser, es un ejercicio social, un músculo que hay que vigorizar con la práctica continua, con la presión sin pausa dirigida al poder público, para que se abra y transparente, para que mejore su eficacia bajo nuestra vigilancia.

Se trata de hacer su crítica, de exhibirlos, de exigirles que cumplan con sus obligaciones de mejorar nuestra vida pública, de cincelar –nosotros– al gobierno que creemos merecer, porque nos acompaña la certidumbre de que la sociedad mexicana va por delante de su clase política.

Pasemos de ser súbditos a ciudadanos plenos e interesados en mejorar la vida de nuestra comunidad, dejemos de quedarnos inertes e inmóviles, obliguemos a la clase política mexicana a participar en una nueva era de congruencia con su actuar. Nos interesa retomar que la palabra, vuelva a tener valor.

La participación de los ciudadanos en su gobierno se cree que es la piedra angular de la democracia, y que puede tener lugar a través de diferentes mecanismos y formas, y a distintos niveles. La participación es un derecho fundamental de los ciudadanos, porque esa es la manera de aprender lo que significa ser un ciudadano y cómo serlo.

Creo en la política y creo en la democracia, creo en nuestro poder como ciudadanía, sin embargo, no puedo sola. Debemos despertar de éste letargo.

La participación en la vida política y cultural es un derecho humano fundamental reconocido en una serie de tratados internacionales de derechos humanos, empezando por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece el derecho a participar en el gobierno y las elecciones libres, el derecho a participar en la vida cultural de la comunidad, el derecho a la libertad de reunión y asociación pacífica y el derecho a afiliarse a los sindicatos. Participación es también un principio básico de los derechos humanos y es también una condición para la ciudadanía democrática de todas las personas.

¿Los ciudadanos tenemos los políticos que  merecemos? ¿Qué tanto nos representan? ¿Nos sentimos reflejados en ellos, sentimos que ellos nos van a permitir prosperar y vivir seguros? ¿Los sentimos personajes dignos o meros oportunistas en busca de poder?  

La democracia es, un proceso de aprendizaje, un ajuste tenso entre las necesidades sociales y los intereses partidistas. ¿Qué nos toca hacer? Presionar todo el tiempo, exigir transparencia y equilibrio de poderes, imponer procesos de rendición de cuentas.

Nos toca, en pocas palabras, ciudadanizar el poder y dignificar la política.


Ale Leon

“Vivimos mientras nos renovamos.” Orgullosamente Mexicana y Tamaulipeca.

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