#ElOcasoDelCacique

Desde el cónclave (Segunda Parte)

By @SergioRenovado
Sin mucho que decir, presión creciente y problemas al por mayor, el líder y su gente se preparan para una importante visita.
| Opinión
Desde el cónclave (Segunda Parte)

Vigésima sexta entrega de: El Ocaso del Cacique. No te pierdas la parte anterior aquí: Desde el cónclave (Primera parte)

-Don Francisco

Y el anciano contestó:

-Tenemos que hablar

El líder se separó de Jesús y caminó hacia el anciano tratando de aparentar fortaleza, pero los recientes padecimientos, alteraciones y corajes habían dejado su huella debilitándolo de manera notoria. Después de dos pasos e intentó inclinarse ante Don Francisco, pero su pierna derecha se dobló de manera repentina acelerando su movimiento y provocando que cayera prácticamente de rodillas delante de él. No obstante, y dada la legendaria habilidad que tenía para desviar la atención de sus debilidades o errores, tras caer rápidamente tomó la mano del anciano y la apretó en una forma muy poco usual para Jesús. Don Francisco respondió el saludo y posó con suavidad su mano izquierda sobre la cabeza del líder, cual si lo estuviera bendiciendo.

Durante el incidente, Jesús contuvo la respiración recuperándola cuando notó la reacción aparentemente benévola del anciano y bajó la mirada para dar la impresión de no haberse dado cuenta del penoso derrapón del líder. Estuvo un instante callado hasta que el timbre cavernoso, opaco pero autoritario de la voz del anciano lo hizo reaccionar

- ¡Eh! ¡Tú! Sirve de algo. ¡Llévanos al presidente y a mi allá!

Jesús no alcanzó a levantar la mirada con suficiente celeridad, por lo que no pudo darse cuenta del lugar que señalo el anciano, atreviéndose a preguntar

-Disculpe… ¿A dónde?

El anciano levantó la mano izquierda de la mollera del líder y señaló con su tembloroso índice una especie de rellano justo a su espalda, al final del pasillo

-Allá… ¡Allá! Arriba y adelante

Sabedor del carácter irascible del anciano Jesús no quiso indagar más, por lo que se acercó a ambos, ayudó al líder a levantarse y se colocó atrás de la silla de ruedas de Don Francisco asiendo sus manubrios con cuidado y comenzó a empujarlo. El líder, ya erguido, se colocó al lado de Jesús apoyándose con su brazo izquierdo en la parte alta del respaldo. Jesús pudo notar su palidez y la súbita sudoración que ahora tenía, evidente producto del enorme miedo, casi pavor, que el anciano expresidente le había provocado. Nunca lo había visto así de apanicado, ni siquiera cuando el intento de atentado al regresar de Villahermosa.

Llegaron al rellano. Hasta ese momento Jesús pudo notar que detrás del rellano había una pequeña puerta bastante bien disimulada, cual si se tratase de una extensión de la pared contigua.

- ¿Ves esa parte del marco, justo en medio? ¡La madera más oscura, pndejo! ¡Esa! ¡Apriétala!

Tras hacerlo, todos escucharon una especie de “clic”. La puerta se abrió levemente y, al instante, se encendió una luz interior que les permitió ver un pequeño cuarto aprovisionado con una mesa y cuatro sillas, una cocineta equipada con una pequeña vajilla y un pequeño baño en una esquina. En una esquina de la cocineta estaba dispuesta una cafetera con café… ¡recién hecho! El líder y Jesús estaban boquiabiertos. La cavernosa voz del anciano emitió una leve carcajada

- ¡Jejejejeje! ¡Eso no se lo sabían! Sé que anduviste de chismoso cuando llegaron acá, Rodriguitos, pero hay muchas cosas que no sabes… ¡Ni sabrás! Anda… Méteme al cuarto… Ponme en la cabecera… Así. Tu Adrián… Siéntate ahí (el líder obedeció sin chistar.

(Si había algo que enfadara a Jesús es que alguien se dirigiera a él por su apellido… ¡Y peor si lo hacía diciéndolo en diminutivo!)

-Rodriguitos… Sírvenos dos cafés… ¡Del meritito Coatepec! (Jesús obedeció de evidente mala gana)

-Bien. Basta de Chou. (la voz de Don Francisco se tornó áspera). Rodriguitos… déjanos solos.

Jesús volteó a ver al líder, en señal de extrañeza, pero este tenía la mirada fija en el suelo ¡Cómo era posible que aceptara tal maltrato y que el anciano le diera órdenes directas! Pues, aunque don Francisco fuera un expresidente muy respetado (y temido, según vio Jesús) por el líder, eso no le permitía mangonear a un subordinado a su antojo. Mas no era el momento ni el lugar para hacer algo al respecto, por lo que en cuanto terminó de servir los cafés, salió de la habitación de pésimo humor. Ahora tendría que ir a calmar a los convocados del conclave. Por lo menos con ellos si tenía algo de autoridad… Y respeto

En cuanto escuchó que la puerta se había cerrado, Don Francisco empezó a hablar conforme era su estilo: una larga perorata en la que de cuando en cuando dejaba un pequeño espacio para que su interlocutor dijera algo breve, pero en el mismo sentido de lo que el anciano iba diciendo. Alguno de sus antiguos colaboradores decía, en privado, que era como la mayéutica del sabio Platón, pero con Don Planchon. Al notarlo, el líder acercó la taza de café y le dio un sorbo

- ¡Es el colmo! Todo lo que te enseñamos en la logia… Todo lo que te indiqué personalmente… ¡Hasta te di El Instructivo de la Luz, Adrián! ¿Y qué has hecho? (Al ver que el líder estaba entretenido degustando el café, el anciano le dio un golpe en la nuca que provocó una enorme salpicadura del líquido por toda la mesa) ¡Puras pndejadas! Llevas dos años y medio en la silla y ya estás haciendo que se nos caiga todo el tinglado. Con una chngada… ¡Qué te pasa! Te dije como usar mi idea del Cuarto Movimiento… Te dije cómo reclutar a ptas bestias útiles entre políticos desechados, empresarios a modo, caciquitos, lidercillos sindicales y sociales, curas rojillos, artistas quesque progres… Te puse toda la mesa para que prácticamente gobernaras “de a muertito”, dejando que todo se fuera acomodando con nuestros operadores y algunos dominicanos, españoles, guatemaltecos, venezolanos… Todo discreto, pero con paso firme… ¿Y qué hiciste? ¡Puras pndejadas! Todo a lo wey, improvisado. Tu estrategia de comunicación toda atolondrada… Tienes al mariquetas español y al tiroloco gringo diciendo barrabasada y media a cada rato. Y esos periodistas payasos en tus pnches conferencias marranas, tarugas e insoportablemente largas…

-Pero…. Don Francisco… Uste también daba sus espich, sus discursos… Los recuerdo… Eran muy buenos… y largos…

Un nuevo zape callo al líder quien, aún no repuesto por el primero, comprendió que para salir avante de la reunión con Don Francisco tendría que mantenerse en total sumisión.

-No te pases de listo, camaján. Tu lo has dicho… Eran largos… ¡PERO BUENOS! No te compares conmigo… ¡Tú eres infinitamente más wey! Y luego te pones a dar consejos de todo… que si el pinol, el trapiche o sacar petróleo con agujeritos mensos… ¡Y en Historia! México hace 10,000 años… Don Benito casado con la vieja de Porfirio o Guerrero y los Sentimientos de Morelos. No sabes casi ni hablar y luego te pones a improvisar a lo bruto. ¿Sabes cómo te ven? No la gente común que esa no nos importa tanto, sino los Hermanos… ¡Como un loco esquizofrénico! Y no solo en las logias de acá… Sino en TODO EL MUNDO. ¿Por qué crees que salieron esos desplegados en todos los periódicos fregones? No por las pnches elecciones, que en marzo casi las teníamos ganadas, sino por tu cerebro de mosquito y necedad… ¡nos tienes al borde del precipicio!

-Bueno… Es de que

- ¡CALLATE! (El anciano amagó con darle otro golpe, por lo que el líder agachó instintivamente la cabeza) Empeñe mi palabra y mi vida con los Maestros Mayores para que no te retiraran aún el apoyo, pero hay que sacar al buey de la barranca y nos quedan muy pocos días. Así hora… tienes que calmar las aguas… Esto está muy revuelto. Y luego te has puesto a fustigar a todo el mundo…

-Sólo a los opositores… Como usted decía… los oscurantistas del pasado o… conservadores… como les digo yo

- ¡Cómo eres bruto! Yo escogí muy bien a mis adversarios. Los empresarios norteños y a los puritanos azules, pero hasta ahí. Tu has exhibido públicamente hasta casi todos: ricos, clase media, padres de niños con cáncer, mujeres feministas, empresarios pequeños, científicos, médicos privados… Hasta periodistas, líderes sociales e intelectuales que nos apoyaron para que llegaras a la silla. Te pareces al méndigo COVID… Atacas a todos y a lo pndejo. Hasta se te ocurrió tratar de fregar al Papa y al Hayden y ya vez… Te mandaron un recadito y una visita…

-Bueno… si… vino el de la CIA, pero solo para la visita de la vice…

-O lo eres realmente o piensas que lo soy o tratas de hacerme pndejo… ¡Ya sé a qué vino el injerencista ese! Te mandé decir que le bajaras al apoyo púbico a Virgilio y que por lo menos fingieras hacer algo contra los cárteles, pero te valió mdre y ahí fuiste de nlga pronta con la mamá del chaparro

-Pero… Si a usted lo apoyaron y a su suegro, sus cuñados

El anciano sonrió… El líder no era tan torpe como asumía

-Contra los cárteles contrarios, mensito

-Ah. Ta gueno. Entonces… ¿Qué hago?

-Calma las aguas. Bájale tres rayitas a tu show y en estos días trata de cerrar la p… boca lo más posible. No hagas declaraciones de temas importantes ahorita y hasta después de las elecciones deja que Rodriguitos se encargue de la agenda de todos. Manéjate con mesura, con cuidado. Da mensajes triunfalistas pero serenos y, por lo que más tengas de entendimiento… ¡Ya no te bronquees con más personas! Hablaré con los líderes de los cárteles amigos para que te echen la mano, pero estate sereno. Y ora que te vayas me lo mandas para darle instrucciones

- ¿A él?

-Si. No es tan bruto como tú. Me gustaron sus planes: El B “Hacer lo necesario para NO perder las elecciones” y el C: “Hacer lo necesario para invalidar las elecciones”. El cuate sabe, pero no tanto. Así como lo vemos en la Fraternidad, deberás operar con un Plan “D”, pero haciéndoles creer a Rodriguitos y a los otros zonzos que tienes en el bunker que seguirás el B y el C, para que no se frustren. Aún los necesitas

- ¿Y cuál es el D?

-Aparentar que aceptarás la derrota, pero sin perder el estilo. Recuerda que viene la vicepresidenta de Hayden y TIENES QUE FINGIR QUE ERES DEMOCRATA. Necesitas mucho todavía de los gringos, hasta que podamos fortalecerte con los contactos europeos. Ya cuando se vaya le sigues en tu papel de porro, pues para eso vaya que eres bueno.

- ¿Cómo está eso? Pues la idea es ganar a toda costa los congresos y las gubernaturas

-Me late que, en vez de mosquito, tienes sesos de ostión. Por lo pronto, deja de corretear al gobernador del Noreste. Tranza con él inmunidad a cambio de que te deje el carril directo para que tu pinchurriento partido gane y nuestros amigos puedan seguir operando. Aún la tienes complicada en algunos estados como los de las penínsulas y los de la Costa Chica. Déjamelo a mí.

-Quisiera rescatar la capital… Con lo del metro

-Pedazo de burro. ¡La capital ya la perdiste! No trates de rescatarla ni a ella ni a la alcaldesa. Igual que el bruto del canciller. Ya te señalaremos quién será tu sucesor porque esos dos ya están bien quemados. Ve el horizonte, papanatas. ¡Mejor perder la capital que el país entero!

-Pero… ¿Y qué hago con el asunto de la pandemia? ¿Qué tal si no la controlamos?

-Que el medicucho ese vuelva a la cargada. Es bueno disfrazando cifras. Síguele con la alharaca de la vacunación y que bajaste los contagios y los muertos, al fin que esos no votan. Bueno… Ya vete y mándame a Rodriguitos. Hay que limitar los daños, pero tú no sirves para eso. Pareces chivo en cristalería. Oye… antes que se me olvide. ¿Te acuerdas de las cartas que te entregaron cuando la toma de posesión?

El líder tragó saliva. ¡Cómo olvidarlo! En plena euforia… Con el Zócalo lleno… Y se le apareció ese tipo escurrido como silbido, con esa voz tétrica: “Recado de Don Francisco” y de pronto le escurrió tres sobres en la bolsa interna del saco. Allá en la madrugada del 2 de diciembre se acordó de las cartas… Y las leyó

-Si… Aún las guardo. Pero no entendí mas que la primera: “Échale la culpa al régimen pasado”. Y lo he hecho… Pero… ¿las otras dos?…

El anciano pareció encabritarse de nuevo

- ¿Pues van de la mano con la primera! ¿Qué entiendes con “Haz cambios en el gabinete”?

-Al que me falle… de mi equipo… ¿Debo cambiarlo?

-¡¡No, pedazo de animal!! Aquí no se trata de cambiar al que falla, sino de cambiar por cambiar. Recuérdalo siempre: el pueblo sometido vive de lo que le des. Ya tu pinchurriento discurso de la mafia del poder y los pifis no sirve. ¡Necesitas otros chivos pa’l sacrificio, pa’ echarles la culpa de lo que pasa en tu gobierno! Y como tienes a puro inútil florero no tendrás problema en cambiar a varios. Pero no los corras del todo… Dales un puestecito aquí o allá pa’ que se entretengan en lo que acabas con este sexenio. Ya para el siguiente veremos a quien nombras. Bueno. Me agotaste la paciencia. Ya… ¡Uscale!

El líder se levantó con cierta parsimonia, tanto por la cantidad de datos que el anciano le había espetado como por la vivacidad que aún tenía. ¡Era todo un Maestro! Lástima que no se pudo reelegir… Aunque tal vez, tal vez, él si pudiera hacerlo. Pero desconfiado como era, no debía… ¡No podía desistir en averiguar cómo diantres podía estar al tanto de todo! Así que, al llegar al portal de la pequeña puerta, se atrevió a preguntar

-Disculpe, Don Francisco. ¿Cómo es que usted sabía de este cuartito? ¿Y de todo lo que me dijo? ¡Son tantas cosas! Y uste… con respeto… pues no sale de San Jerónimo… O de Cuernavaca… Por favor dígame. Quiero saber… ¡Debo saber!

El anciano sonrió con socarronería

- ¿No has entendido hasta donde llega la Fraternidad? Estamos en tooodas partes y en todos los niveles. Si fueras menos tonto y mucho menos rencoroso te lo diría. Solo te digo una cosa: nada pasa en el país y mucho menos en el Palacio que no sepamos. Así que síguete cuidando. Si nos fallas tu esposa, tu amante, tus hijos, tu nieto… Todos lo sufrirán hasta la tercera generación. ¡Te queda claro?

El anciano había hablado en un tono muy particular, tenebroso. El líder sintió que su voz más parecía de un demonio ancestral que de un viejo de casi 100 años. Un intenso escalofrío lo sacudió cuando salía del cuartito. Afuera lo esperaba Jesús, ansioso y dando vueltas como loco

-Dime… ¿Qué pasó?

-Nada. Nada. Entra, Don Francisco te quiere dar instrucciones

-Pero

- ¡NADA! Entra y obedece. Con él no se juega

Y partió rumbo al bunker, con su paso tambaleante. La reunión con los convocados se realizó con ciertos sobresaltos. Mientras daba instrucciones a diestra y siniestra, el líder no dejaba de atisbar a los presentes en busca de alguna señal, alguna mueca que delatara a quien pudiera ser el nuevo elegido de la hermandad. Tal vez el senador Montero… Tal vez

Los siguientes días se fueron desarrollando de manera previsible. Algunos disturbios pre y postelectorales. Declaraciones del Colegio electoral y de los candidatos y… por fin… los resultados. Como esperaba el líder, la capital quedó partida en dos, aunque su partido se expandió a estados que él no esperaba dominar. Le quedó un sabor agridulce, pero, por lo menos, no fue el acabose

En la mañanera del día siguiente se mostró más conciliador, aunque su ADN provocó que volviera a las andadas, pero más matizado. Pasada la rutina llegó la tarde y los preparativos para recibir a la vicepresidenta de Hayden. Estuvo reunido con Claudio un par de horas afinando los detalles y luego lo mando al aeropuerto para recibir a la americana

Le pidió a la esposa que estuviera lista, pero advirtiéndole que en esta visita tendría que limitarse a saludar y, tras los actos protocolarios, retirarse sin más. La mujer, fiel a su temperamento, empezó a protestar y él la calló con su legendario dedito.

El líder quedó impactado cuando vio llegar a la funcionaria. Esbelta, no muy alta, con ojos vivaces y un andar enérgico, realmente le impresionó. Tras los actos militares de honor, caminó con ella sonriendo mansamente rumbo a la Sala Oficial de Recepción, pero sin poder articular prácticamente ningún diálogo. En su interior maldijo encontrarse con una mujer… Si hubiera sido hombre pues chance y se hubiera conectado con algún comentario sobre beisbol, pero no. Caminaron juntos seguidos por Claudio.

Como antes, Claudio hizo las presentaciones de rigor haciendo las veces de traductor simultaneo. Y previo a tratar los temas de la visita, el líder pidió a Marcelo que le tradujera una pregunta sobre un asunto que le inquietaba enormemente, mientras veía a la vicepresidenta esbozando su famosa sonrisa cautivadora

-Claudio… Pregúntale a la señora esta por qué la insistencia de Hayden por estarle mandando lana a esa punta de alborotadores sobre la corrupción… ¡Ya me tienen hasta la madre!

Claudio carraspeó un poco y justo cuando al momento de traducir la pregunta, fue interrumpido por la funcionaria norteamericana

-By the way… Hablo español


@SergioRenovado

Coach, abogado y poeta #VxM #GuardianesXLaDemocracia #RedMasUNO

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